sábado, 30 de julio de 2011

EL ALFABETO: LO INNOVADOR FRENTE A LO PREVISIBLE

LLevaba años dándole vueltas a la idea de que el alfabeto había contribuido decisivamente al desarrollo del pensamiento abstracto, filosófico, innovador, pero me veía incapaz de expresarlo o, como se dice ahora, "verbalizarlo". Mi amigo Javier, fuente inagotable de referencias bibliográficas clave y de altos vuelos, ha vuelto a brindarme la solución: ERIC A. HAVELOCK, La musa aprende a escribir, Barcelona, Paidós, 1996. A propósito de la poesía oral, afirma este autor (pág. 148):

"El oralismo había favorecido lo tradicional y lo familiar, tanto en el contenido como en el estilo. La necesidad de conservar el recuerdo en la memoria exigía que el contenido de la memoria fuese económico. [...]


Los recursos de la documentación estaban, por el contrario, abiertos de par en par, al menos en teoría, con lo cual se abrían dos posibilidades interrelacionadas. Un almacén que no era ya acústico sino visiblemente material se podía ampliar; y los contenidos documentados ya no tenían que referirse únicamente a lo que era ya familiar y, por tanto, fácil de recordar. El discurso alfabetizado, dada la fluidez inmediata con la que se reconocía, permitía un lenguaje innovador y unos enunciados innovadores que el lector atento podía reconocer con toda tranquilidad, 'asimilarlos' y 'meditarlos'. Bajo condiciones acústicas, tal operación no era posible. También podía contestar con un comentario propio y tal vez novedoso.


La pérdida de las constricciones que hasta entonces había impuesto el ritmo coadyuvó enormemente a este proceso. La prosa se convirtió en el vehículo de todo un nuevo universo de hechos y teorías."


Lo dicho por Havelock sólo es válido para la escritura alfabética, ya que, como observa BARRY B. POWELL, Homer and the origin of the Greek alphabet, pág. 88:

"El escriba egipcio no es libre para componer en la escritura tal como uno podría hacerlo en el habla. Para él, apartarse de la convención en la expresión es arriesgarse a no ser inteligible. La escritura egipcia choca al lector moderno porque incurre en una redundancia de signos para expresar un pensamiento exiguo, hasta que se da cuenta de la dificultad afrontada por un escriba encargado de registrar un lenguaje necesariamente fluido dentro de las constricciones de una escritura logo-silábica. La escritura egipcia es inteligible porque es altamente previsible. El pensamiento filosófico, tal como lo conocemos por la tradición griega, no puede ser expresado por medio de esta escritura; y es que el pensamiento filosófico requiere flexibilidad y una amplia gama de expresiones, y en su forma escrita, la capacidad para explorar ideas novedosas de un modo que el lector pueda seguir." 

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