sábado, 23 de julio de 2011

EL ALFABETO: UN PROCESO DE ABSTRACCIÓN

Para el hombre actual, dividir la cadena hablada en partes mínimas, aislando cada uno de los sonidos del resto y dotándolo de un signo específico, resulta una tarea fácil, casi mecánica, pero esta capacidad es el fruto de milenios de abstracción. "Tales divisiones son siempre artificiales", observa Andrew Robinson, Historia de la escritura, pág. 37. Y continúa: "Podemos imaginar estos huecos, pero cuando oímos hablar en un idioma extranjero, vemos claramente que se trata de una ilusión. El habla es un fluir que cambia constantemente de frecuencias, altura y tono."

Todo esto se percibe también -termina diciendo- si volvemos del revés la cadena hablada. En este ejemplo podemos apreciar, en efecto, que no existe separación de sonidos ni de sílabas ni de palabras, y lo que oímos poco tiene que ver con lo que escribiríamos invirtiendo el orden de las letras, es decir, si escribiéramos  

rivivropsasocsahcumnadeuqetnúaeuqritnesecahetnóicanigamial:


Las únicas "separaciones" que en cierto modo podemos oír son las que hay entre elevaciones y descensos tonales, es decir, entre sílabas acentuadas y no acentuadas, como se ve en la pista de audio. Por ejemplo, no existe separación entre quedan y muchas, pero sí entre mu- y -chas:


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada